Esta semana de soledad e independencia ha estado más movida de lo que pensé al comienzo. JP se largó a la Madre Patria el martes pasado y nos despedimos como cada vez que viaja. Recién un par de días más tarde me cayó el tejazo de que esta vez era por mucho más tiempo. Ok, se que son 3 semanas y que probablemente exagero, pero de verdad que para mi es harto. Hay gente que espera meses y meses a que vuelva su
significant other, viviendo casi en el ostracismo (y que por eso debieran ganarse el Cielo, como mínimo). A mi todo esto me cuesta muchísimo, soy dependiente a full y necesito cariños, cuidados, que me recuerden todo y que me den en el gusto.
Pero como la única posibilidad que tengo para subsistir, es ser lo más profesional posible, me he aplicado bastante y la verdad es que todo marcha bastante bien, al menos en términos organizacionales (no se si esa palabra existe, pero no me interesa mucho). Lukas y peces están alimentados y cuidados, la despensa está saludablemente llena, la casa está soplada y las cuentas en orden. No ha sido sencillo, estoy agotado.
¿Que tendrá de "movido" ver este pobre idiota haciendo aseo? se podrán preguntarán ustedes, pero lo que pasa es que no he comenzado a narrar la Serie de Eventos Afortunados en la semana de Julius...Porque claro, a mediados de semana yo figuraba en un sorteo/coctel de un proveedor, con mi pisco sour en la mano, fingiendo que lo estaba pasando chancho. Habíamos participado con JP casi por humorada (aunque yo en secreto lo único que quería era ganarme la cámara digital). Cuando iban a sacar el papelito ganador, no pude dejar de pedirle mentalmente a Santa Rita de Casia que por favor me tocara a mi, porque nunca me he ganado nada, descontando claro, una vez que me gané 5 lucas en un raspe y cuando chico que me gané muchos tarros de leche condensada en el supermercado (esta historia es tan vieja, que seguro que era un Unicop). Bueno, el momento era de tensión, yo ahora lo recuerdo incluso en cámara lenta. Los concursantes eran pocos, había posibilidades REALES de ganar. Además, como JP estaba en Barcelona, yo quedé como su "representante", así que mis posibilidades de ganar se duplicaban!!! Cuando sacaron el papel con el ganador y dijeron el nombre de Pepita Nosecuantito, todas mis ilusiones se cayeron al suelo. Pero la última palabra no estaba aún dicha...HABÍA UNA SEGUNDA CÁMARA DE REGALO!!!! Así que supe desde ese momento, que el ganador sería yo. Se repite la misma escena de antes, vuelve el suspenso, el tiempo se ralentiza...se debe sacar el último número...mi oportunidad está a punto de convertirse en una triunfante realidad y....NADA, la segunda cámara se la ganó una gorda. Me llegaban a doler los cachetes de tanto poner cara de felicidad por los demás. Ahora entiendo lo que deben vivir todas las concursantes perdedoras de Miss Universo, Miss World, Pequeña Señorita Springfield y tanto otro
pageant...
Como perdí todos mis preciados premios, decidí hacer daño; y cuando me apresuraba a comerme todos los tapaditos y tomarme hasta la última gota de sour, llega la sorpresa de la noche...
Que el último premio, que la sorpresa, la tontera, los aplausos, jajaja, todo muy rico, volver a poner la cara de idiota, se revuelven los papeles, bla, bla bla, los papeles salen volando por el aire, ¿quién será el ganador?, ta ta ta taaaaan!!!:
Dicen el nombre de JP y yo me demoro unos segundos en reaccionar. Me entregan una caja. Adentro de la caja, hay un Mac Mini nuevecito de paquete. Yo sonrío tratando de esconder una alegría grosera que me salía de las tripas y me hago el relajado total.
Si damas y caballeros, por fin el buen Julius tiene un computador como la gente...

Por supuesto que cuando me fui y una vez dentro del ascensor, bailé un twist a lo John Travolta en Pulp Fiction de lo puro feliz. Ahora que lo pienso, tal vez el ascensor tenía cámara de vigilancia...espero no terminar en Internet haciendo el ridículo como esos pobres que los grabaron tirando en el Jumbo y que después salieron en LUN, onda portada.
Lo divertido de todo es que al día siguiente me encontré $10.000 botadas en el Parque Forestal. Incluso ayer, encontré $500 en la puerta del departamento, pero sospecho que esos los había perdido yo mismo. Ustedes comprenderán que sólo me queda comprar un Kino. Todo esto es tan raro...
El fin de semana, estuvo entretenido. Yo estoy tratando de bajar un poco las revoluciones e intentar carretear un poco menos, así que el viernes me quedé en la casa, fueron unos amigos a conversar un ratito y sería todo.
Obvio que las buenas intenciones duran poco, sobre todo si incluyen que yo me mida un poco en algo. Al día siguiente partimos a la Blondie con la Mane y Juampy. Una vez más vimos a Nicole (perfecta, nada que decir) y bailamos hasta que cerraron.
Entre las cosas divertidas que pasaron, se cuenta que me encontré con el tipo que me había vendido unos calzoncillos Calvin Klein bien regios que me compré. Súper amoroso él, se ofrecio a "atenderme" cuando quisiera...
Yo juraba que me encontraría con medio bloggerlandia y la verdad es que no vi caras conocidas. Ahora entiendo que igual era bien difícil porque no les conozco las caras a casi ninguno de ustedes. Sabía por ejemplo que J iría, pero yo buscaba a Clark Gable en la multitud... Espero eso si, de todo corazón, que ninguno de ustedes, queridos amigos, haya sido el que me molestó sexualmente en plena pista de baile. O sea, hay gente desubicada y este idiota. Me huevió parte importante de la noche. Luego, se me ponía al lado, quieto. Como si anduviera conmigo. Luego aparece con un monstruo pegado al lado. Tal vez cryó que me urgiría y le daría boleto.
In your dreams honey...Cuando me agarró el culo sin ningún remilgo ya fue mucho. Yo bailaba con la Mane, o sea que perfectamente me veía hetero (
yeah, right), cantando a las Supernova a todo pulmón de más que me veía como un hetero recalcitrante. En fin, que no se porqué, pero me dio tanta rabia, que me di vuelta, agarré a manilargo de la polera y lo empujé con mi mejor cara de asesino y esa fuerza especial que a veces te da el alcohol. El pobre tipo palideció y huyó. Fue todo bien extraño. Como que me gustó la sensación de poder. Me sentía como Mr. Músculo. No es desagradable influir cierto miedo en la gente de vez en cuando. Tampoco se trata de andar por la vida propinando puñetes a diestra y siniestra, pero tal vez dar un par de merecidos coscachos, once in a while, no tenga nada de malo.
El domingo ya volví a mi estado de paz natural, salí a la vega a comprar frutas. Saludé a los señores delos puestos, sonreí a las vecinas y no quise golpear a nadie.
Ya en la noche, cuando apagué la luz, volví a ser el mismo mamón de siempre, abracé las almohadas de JP y obligué a Lukas a dormir conmigo. Es que esto de la soledad lo sigo manejando pésimo.
JUL.